En edades medias de la vida, es constante el cambio progresivo en la apariencia de la zona periocular. En el párpado superior, el exceso y descolgamiento de la piel produce una apariencia de tristeza o “vista cansada”, e incluso puede llegar a desembocar en alteraciones del campo visual y fatiga ocular. Además es posible una ptosis palpebral (descenso de los párpados) producida por laxitud de las fibras del músculo elevador del párpado superior.

En el párpado inferior, también se produce de forma fisiológica un descolgamiento de piel, musculatura y tendones, dando lugar a arrugas y pliegues. Por otro lado, la grasa orbitaria, que ocupa gran parte de la órbita, se hernia hacia adelante, haciéndose visible en la piel y dando lugar a las coloquialmente conocidas “bolsas”.

La blefaroplastia superior es la cirugía que busca la mejora estética del párpado superior. En ella, se elimina el exceso de piel y/o músculo de los párpados superiores, dando un aspecto de mirada rejuvenecida y descansada. El procedimiento se realiza en consulta mediante anestesia local, practicando las incisiones a lo largo de los párpados para que las cicatrices sean inapreciables. Posteriormente se elimina el exceso de piel, se tensa el músculo subyacente y se sutura la piel.

Aunque el post­operatorio tras una blefaroplastia superior es casi indoloro, si puede ser algo incómodo por la aparición de hinchazón y/o pequeños hematomas. Estas alteraciones se corrigen en la primera semana, y los puntos se retiran en 5 – ­7 días. A la semana la mayoría de pacientes pueden reiniciar su actividad habitual sin problemas.

En la blefarosplastia del párpado inferior, existen diversas opciones quirúrgicas, en función de la alteración presente (herniación de grasa, exceso de piel, ptosis parpebral…). En la consulta podremos recomendarle la mejor solución para su caso particular.